Según la ONU, la resiliencia es la capacidad de las sociedades para adaptarse a los cambios, y sobrevivir a emergencias como estas, en las que una pandemia trastorna las bases estructurales de todo. El Covid19 nos deja múltiples lecciones impostergables que debemos analizar con minuciosidad; enuncio tres:
- Vigilancia para la salud. Ya hablamos de la importancia de la denuncia ciudadana en casos de corrupción para disminuir la impunidad, pero esta vigilancia es una corresponsabilidad a mantener, primero para tomar la lección y exigir a las autoridades locales, con el COOTAD en mano y el plan de trabajo propuesto en las elecciones, que cumplan lo ofrecido, que se reserven fondos para emergencias y se tomen acciones preventivas ante las crisis que pudieran venir; y el segundo es que para los próximos comicios presidenciales (2021) y de gobiernos locales (2023), la población demande propuestas técnicas y realizables a algo que pasó a segundo plano por mucho tiempo: planes integrales de salud pública. No se puede volver a permitir el mismo error dos veces.
- Alimentación como prioridad. Es la principal necesidad en esta pandemia, al quedarse en casa y suspender toda fuente de ingresos, la preocupación fundamental de la familia es la comida. Antes del coronavirus se decía mucho de poner los ojos al campo, pero en este contexto ya no se puede postergar. Más allá del planteamiento explícito y técnico de producir desde el campo, se tiene que impulsar los huertos caseros y ver la forma del propio abastecimiento, apuntando hacia una autosustentabilidad. También hay quienes exponen la urgencia de replanificar los grandes centros poblados con el fin de habitar más las zonas rurales por sus ventajas para el cultivo, pero ello implica examinar otros problemas como las necesidades básicas insatisfechas que abundan y acceso a servicios básicos en las zonas rurales. Además, es imperativo profundizar en consumir la producción local para sostener fuentes de empleo y fortalecer las economías pequeñas, que precisamente son las más golpeadas.
- El auge del comercio digital. Se trata de otro de los sectores que crecieron. En una crisis no todo es negativo, al echar una mirada global encontramos datos de quienes resultaron ganadores en esta pandemia. Las nuevas tecnologías son parte de nuestra vida y hacen posible que el comercio digital sea una tendencia. ¿Qué hacer? Impulsar la innovación y la producción de aplicaciones, contenidos digitales y páginas web porque, simultáneamente, son una herramienta para el emprendimiento. Es decir, no solo utilizar las plataformas digitales del extranjero y redes sociales, sino ser creadores de nuevos sistemas de comercialización conforme a la realidad ecuatoriana.
Sin duda estamos en un nuevo comienzo para todos y las lecciones apenas comienzan. Para países como el nuestro, sin reservas económicas y con un modelo administrativo que ha generado desigualdades, la situación es más grave. No sabemos cómo llegaremos, solo tenemos la oportunidad de dar cada paso y debe ser en firme. La resiliencia es un camino.
*El autor: Asesor de comunicación. Tiene estudios en comunicación y marketing en centros académicos de Ecuador, Cuba y España.